UNA MIRADA SOCIAL AL ESPACIO EDUCATIVO

Año 2020, un período complicado en el que la sociedad se ha tenido que adaptar a cada obstáculo que se le ha ido cruzando en el camino, siempre intentando construir para poder seguir desarrollándose. A día de hoy, después de unos cuantos meses viviendo en esta burbuja, la infancia y adolescencia ha podido volver a las aulas, aquellas que durante el curso a veces tanto odian y que después de tanto tiempo sin estar en ellas se dan cuenta de lo valiosas que son.

La incertidumbre y el miedo siguen conviviendo entre nosotros, lo que nos está haciendo tomar decisiones dubitativas, la mayor parte de ellas queriendo restringir los espacios de vida y relación de las personas, como por ejemplo el programa educativo extraescolar.

Cuando me enteré de la noticia de que no se iniciaban las extraescolares de momento, se me vinieron muchas preguntas a la cabeza. Siempre entendiendo que el programa extraescolar, es un espacio muy preciado en el que los niños y niñas consiguen crecer como personas mediante la pasión y la diversión.

Llegados a este punto y basándome en lo vivido estos meses, creo que mas que nunca resulta necesario introducir la mirada social en el espacio educativo. En todo este tiempo ha quedado en evidencia que no estamos bien preparados para enfrentarnos a situaciones tan criticas como esta, y creo que puede ser un buen momento para replantearse que debe ser la educación para nosotros. Es evidente que la educación tiene muchas ramas y una complejidad inmensa, pero creo en concreto que podemos y debemos llegar a ser más eficaces a la hora de facilitar herramientas sociodeducativas a los alumnos.

Tras analizar situaciones cómo la que nos está tocando vivir, es evidente que todas las personas, de un modo u otro, nos replanteamos como podríamos ayudar a innovar y desarrollar el sistema educativo. Para mi hay dos ámbitos imprescindibles: el primero sería el desarrollo tecnológico, como herramienta que nos ayuda y facilita la manera de transmitir la información- el conocimiento y el segundo ámbito es la educación de las personas en habilidades sociales y gestión emocional. Este último, nos invita a innovar introduciendo en el espacio educativo una mirada experta en la materia, como puede ser la de un educador social.

Precisamente, este último año desde el gobierno se ha planteado un proyecto de ley, basado en la protección de la infancia y la adolescencia, decisión que desde el mundo social se ha recibido como un arma de doble filo, ya que por una parte podemos mirarlo de modo positivo entendiendo que ponemos el foco en la infancia y en la adolescencia dándole importancia y protagonismo, pero por otra parte a primera vista parece que volvemos a caer en el enfoque asistencialista de siempre al utilizar exclusivamente términos cómo protección cuando queremos hablar de la infancia y la adolescencia.

En este sentido por mi parte creo que el camino a seguir es mas sencillo, todos estamos de acuerdo en que la educación tiene que avanzar y que hay problemáticas concretas a las que hay que hacer frente. Pero el abordaje se tiene que hacer desde el desarrollo integral de todas las personas, no solo en aquellas que parten o tienen una situación de vulnerabilidad. Considero por lo tanto, que es momento de aportar valor introduciendo una mirada social mediante la presencia de un profesional social, que pueda aportar valor añadido en el proceso educativo. Es muy evidente que en mayor o menor dimensión, cada persona tiene que avanzar y desarrollarse en ámbitos como el autoconocimiento y el autoconcepto, conocimientos y herramientas que nos facilitarán el desarrollo y crecimiento de la persona en el ámbito de la educación. 

¿Por que no apostar ya, por introducir en el espacio educativo una figura mediadora, que pueda recoger esas variables y aspectos de las personas, que a los profesionales del ámbito educativo formal y no formal hasta ahora se les han podido escapar? Un perfil profesional que pueda analizar información de las personas y facilitarla e trabajo al equipo educativo aportando valor añadido.

En definitiva creo que para tratar de innovar y avanzar en la educación de las personas, se ha de contar con perfiles profesionales del ámbito social que detecten y analicen esa información introduciendo una mirada social dentro del espacio educativo formal y no formal, de modo que situaciones de fracaso escolar, problemas de afectividad, situaciones de conflicto entre los alumnos,comportamientos de violencia…., puedan ser trabajadas desde una perspectiva preventiva integrada en el proyecto educativo.

Publicado por

José María y Xabier Armentia

Mi ingenuidad "hacer que pasen cosas"

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