Mi vivencia con el Deporte como herramienta de cohesión social hace 40-45años.Lección aprendida??

Yo que acabo de cumplir 54 años, he vivido toda mi vida salvo los últimos quince años en un pequeño pueblo industrial de Gipuzkoa. Pueblo donde hace 40-45 años, como os podréis imaginar no teníamos más que hacer, que ir a la escuela a diario y después jugar en la calle a todas horas. En nuestro caso era el futbol nuestro principal quehacer, tanto en los recreos a media mañana, como después de comer antes de entrar a clase, como finalmente a la tarde con el bocata en la mano.

En este contexto en el que la mayor parte de los niños de nuestra generación, íbamos desde párvulitos a las llamadas entonces Escuelas Nacionales, nos encontramos en un momento determinado y por situaciones ajenas a nosotros, con una pequeña fractura social derivada del incremento de la oferta educativa en el pueblo, que provocó que parte de los chavales, motivado por la decisión de sus padres, tuvieran que marchar del colegio con 8-9 años a los nuevos centros educativos.

Lo que ocurrió, entre nosotros en clave social, fue qué de repente chavales que jugábamos todo el día juntos nos tuvimos que separar de entrada físicamente, pero si a esto le añadimos el contexto socio político de aquel momento, también nos acabamos separando social y emocionalmente. Con lo cual lo que eran con 5, 6,7 años chavales que jugaban todo el día juntos pasaron a ser a partir de los 8,9 años chavales que ya no jugaban juntos y apenas se hablaban. El nuevo contexto generado derivó en la práctica en que la mayor parte de los niños hijos de emigrantes seguían con sus estudios en las llamadas Escuelas Nacionales y los hijos de los originarios del pueblo, en su mayoría, se fueron de la Escuela. He de decir que esos 4-5 años entre los 9 y los 13, que ya de por sí son años complicados en lo personal, no fueron años fáciles para mí considerando que yo entendía que tenía amigos en ambos lados ( por llamarlo de algún modo para que me entendáis, pero era así) y no entendía que estaba pasando y porque no había manera de poder arreglarnos, si no más bien al contrario cada lado se iba alejando cada vez más.

Pues bien, lo que acabó ocurriendo por lo menos en mi experiencia, fue que algo que en su momento era nuestra principal diversión y entretenimiento, el fútbol, fue el bálsamo que sirvió para acabar de engrasar lo que antes he denominado como pequeña fractura social.

En nuestro pueblo había un único equipo de fútbol federado, y nos llegó a todos la edad de lo que se denomina hoy también la categoría infantil y ocurrió algo tan sencillo y tan mágico como que unos y otros en un numero importante, de los llamados ambos lados, pasamos a formar parte de la plantilla del equipo infantil del pueblo y este fue el principio del fin de la fractura social que habíamos vivido. De repente nuevamente teníamos objetivos comunes, compartíamos espacios comunes, jugábamos a algo que no gustaba a todos y nos unía, nuestros respectivos amigos venían a vernos a todos juntos y a animarnos …….. y hay se empezó a gestar una nueva relación entre todos nosotros a partir de los 13  años que en la mayoría de los casos, más allá de los avatares de la vida que ha llevado cada uno de nosotros, sigue viva en la actualidad.

Por qué quería escribir y contaros estas líneas de una parte de mis vivencias , porque creo que esto que me ocurrió a mí , forma parte de un aprendizaje social que todas las personas de  mi generación que vivimos en pueblos que recibieron un importante flujo de población emigrante tuvimos en su momento. Y que como tal aprendizaje social creo que nos debiera servir a todos, para poder acometer con sentido común, normalidad y mayor grado de empatía procesos similares que nos está tocando vivir en la actualidad. Sobre todo pensando , si las herramientas que a nosotros nos sirvieron para generar una mayor cohesión social, el Deporte- el fútbol en nuestro caso, pueden seguir siendo herramientas perfectamente válidas a día de hoy para impulsar procesos de integración e inclusión social, en definitiva para ayudar a lograr una mayor cohesión social en las comunidades donde vivimos.

Espero que esta  lección aprendida nos pueda servir de base a personas, organizaciones e instituciones para afrontar los diversos retos sociales con los que tenemos que convivir en la sociedad de nuestros días.

 

Publicado por

José María Armentia Macazaga

Mi ingenuidad "hacer que pasen cosas"

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