El Deporte como medio de transformación social de las organizaciones .

Me encuentro en el comienzo de una nueva etapa profesional y como en todo momento inicial , estoy lleno de energía e ilusión, pero también sigo en la continúa búsqueda de respuestas a diferentes cuestiones que uno se ha venido planteando a lo largo de su vida personal y profesional como algunos de los elementos clave a la hora de construir o transformar la sociedad en la que vivimos.

Algunas de estas cuestiones me gustaría compartirlas con todos vosotros porque están en el origen de la decisión que he tomado recientemente de poner en marcha un nuevo proyecto, al que pienso dedicarme en cuerpo y alma a partir de ahora.

La primera hace referencia a esa dicotomía o no, con la que convivimos a lo largo de nuestra vida laboral, de si existen o no fronteras entre lo profesional y lo personal y la manera de abordarlo en nuestras vidas.

La segunda cuestión está centrada en la disquisición entre lo público y lo privado a la hora de conformar la nueva sociedad. Y en línea con la anterior cuestión donde empieza y termina cada uno de estos ámbitos y en que medida existen o debieran existir espacios intermedios que contribuyan a la conformación social.

Y finalmente una tercera cuestión centrada en la disyuntiva individuo/ comunidad-colectivo, cuestión esta que, como todos sabemos, en los tiempos actuales está claramente decantada hacia el individualismo.

El análisis y tratamiento que he realizado en esta última etapa entorno a estas cuestiones y que espero tengamos ocasión de comentarlas en profundidad, me ha servido para enmarcar una situación social donde , a grosso modo y sabiendo que generalizar es muy arriesgado, puedo afirmar que los que integramos la sociedad: organizaciones empresariales, asociaciones, entidades culturales, deportivas…..y finalmente y sobre todo las personas no estamos pasando por nuestro mejor momento. Todo lo que nos sucede , todo lo que nos toca hacer como agentes activos, cada uno a su nivel, no sólo nos cuesta un tremendo esfuerzo sino que además , no nos acaba de generar un alto grado de satisfacción.

Parece evidente que de entrada en una sociedad llamada desarrollada como la nuestra , en la que estamos siendo capaces de lograr un nivel aceptable de resultados economicos y sociales, debiéramos poder disfrutar de un mayor grado de satisfacción del que luego nuestras percepciones y nuestras manifestaciones reales muestran. En este sentido como primera toma de contacto , mas allá del análisis en profundidad que espero iremos desarrollando, creo que una de las claves de mi reflexión es, que son contados los momentos en los que nos sentimos partícipes o sentimos como nuestros los supuestos logros conseguidos , lo que hace tremendamente difícil que podamos disfrutar de los mismos.

Sin querer alargarme en exceso, si quiero compartir con vosotros mi impresión de que en la medida que seamos capaces de imbricar mejor la persona y el profesional , lo público y lo privado y lo individual y lo colectivo estaremos contribuyendo a construir y/o transformar la sociedad hacia una ¨nueva sociedad¨donde el grado de satisfacción sea mayor tanto en lo personal como en lo colectivo.

Esta es una de las razones fundamentales por la que me he decidido a poner en marcha mi nuevo proyecto, un proyecto donde la mediación va a ser mi leit motiv. Pero para mediar como bien sabemos todos hacen falta los materiales que hagan de ¨argamasa¨y por mi parte el elemento mediador básico, aunque no el único, va a ser el Deporte en  su dimensión socio-relacional, en la que medida que entiendo puede contribuir en el proceso de imbricación anteriormente señalado.

Mi propia  vivencia y experiencia me ha permitido comprobar que utilizando el deporte como medio, he visto y comprobado cambios en la actitud de las personas, de las relaciones sociales, de las organizaciones………. En definitiva, con la puesta en marcha de este  nuevo proyecto quiero tratar de impulsar  a través del Deporte , que las organizaciones, los barrios, los municipios, en definitiva nuevamente las personas puedan iniciar procesos de transformación que nos permitan poder participar, sentir y vivir con mayor grado de satisfacción el desarrollo de los proyectos en los que tomamos parte y de ese modo a su vez poder contribuir a generar un bien común que vaya conformando la nueva sociedad que viene.

 

 

 

 

 

 

 

 

Freno o acelerador del desarrollo comunitario

En diferentes momentos de mi vida profesional, pero sobre todo en dos etapas: una en una organización de gestión cultural y otra en un proyecto industrial al servicio del Arte, me ha tocado sentir de primera mano la tensión que se vive cuando quieres orientar más un proyecto a responder a la sociedad de entretenimiento ( mercado) o cuando enfocas más el proyecto a la construcción de una sociedad de valores auténticos o es más, cuando quieres tratar de compatibilizar ambos enfoques a la vez.

En la sociedad reciente que nos está tocando vivir sabemos todos que lo que está primando más es la búsqueda del resultado inmediato, con un claro predominio por lo tanto de la cultura del entretenimiento. Sociedad de la cual lógicamente el deporte también forma parte, y además en algunos casos convirtiéndose en uno de los máximos exponentes del modelo sociocultural mencionado.

Situados en este contexto, me gustaría recordar las palabras de un buen amigo Roberto Gomez de la Iglesia, uno de los máximos exponentes de la Gestión Cultural, cuando reflexiona sobre el papel de la Cultura en la Sociedad: “La Cultura como base de concepto de valor. La transformación de los valores de la sociedad desde la transformación de la cultura”.

Y ahora con tu permiso Roberto, pero con una mirada probablemente bastante más reduccionista, me gustaría realizar el juego de sustituir la palabra Cultura por la palabra Deporte en tu anterior reflexión . Y nos quedaría algo así como: “El Deporte como base de concepto de valor. La transformación de los valores de la sociedad desde la transformación del Deporte”.

Si partiéramos de la base de enfocarnos en esta mirada del Deporte como concepto de valor ¿Qué transformación entendemos que se debiera producir en nuestra manera de entender y vivir el Deporte en la actualidad ?

Propongo realizar un ejercicio de aproximación, a una posible respuesta, planteando las diferentes preguntas que nos genera la siguiente triple mirada:

La mirada desde la Transferencia. ¿Será el Deporte capaz de identificar sus capacidades, conocimientos, experiencias, significados, herramientas, espacios, recursos…. para ponerlos a disposición de un proceso de transformación y desarrollo comunitario?

La mirada desde la Transparencia. ¿Vemos al Deporte con el arrojo suficiente como para romper con esa cierta inercia histórica de mirarse al ombligo, cambiando sus modos y formas de gestión y relación, incorporando una mirada más transparente y abierta tanto hacia el interior de sus propias organizaciones como en lo que debiera ser su relación natural y colaborativa con el resto de agentes y entidades de su comunidad?

Y para finalizar la mirada desde la Trascendencia: ¿Va a ser posible para el Deporte generar acciones, intervenciones que puedan generar algún tipo de impacto social, cultural, más allá del puramente deportivo y económico en su entorno más próximo?

Por lo que acabamos de percibir también el Deporte, se encuentra en este momento en la misma encrucijada en la que nos encontramos todos nosotros. Y en estos casos solo caben dos opciones, ver la situación cómo una oportunidad de mejora, pasando a convertirte en un agente de cambio del actual modelo imperante o verla como un riesgo con lo cual el Deporte opte por convertirse en un freno a todo tipo de iniciativas de modificación que se nos puedan ir planteando en nuestro entorno comunitario.

Quiero pensar que la mayor parte de los verdaderos protagonistas del Deporte que no son otros que: los deportistas, los aficionados, los socios, las estructuras formales e informales, los medios de comunicación deportivos……entienden que ha llegado el momento de apostar claramente por el Deporte “cómo generador de valor y conocimiento, desde la más absoluta transparencia y con una clara capacidad de impacto real en su entorno más próximo”.

De este modo estaremos contribuyendo entre todos a que el Deporte se convierta realmente en acelerador y agente de cambio del nuevo modelo de desarrollo comunitario que acabe sustituyendo al actual modelo de sociedad imperante.

Un aprendizaje continuo

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Xabier Armentia Maqueda

El presente nos está enseñando el lado más oscuro de la vida, pero también nos está dando lecciones continuas para no cometer los mismos errores en el futuro y poder aprender de los cometidos del pasado. En muchas reflexiones podemos observar cómo se le tacha al ser humano de individualista, con el paso del tiempo, hemos creado una sociedad egoísta y sin ningún objetivo por mantener el estado de bienestar de las personas que la componemos.

Hemos olvidado lo que es pertenecer a la sociedad y preocuparse por ella. Como ciudadanos y ciudadanas tenemos un lugar en la misma y lo ocupamos creando interacciones con aquellas personas que queremos o que creemos necesario mantener por un interés concreto. Antaño, las personas buscaban un lugar donde vivir y ocupaban ese lugar desarrollándose personalmente a través de las relaciones que mantenían entre ellas consiguiendo crear en ese espacio un territorio basado en un proyecto común. Esto ayudaba a afrontar las situaciones tanto positivas como negativas, ya que el respeto, generosidad y la solidaridad era innegociable porque las personas se sentían parte del territorio y se identificaban con las personas que vivían en él.

Os preguntareis porqué estoy escribiendo sobre el territorio y el sentido de pertenencia. Hasta ahora de forma mayoritaria, la individualidad llenaba nuestras calles sin querer saber nada de nuestro alrededor. Llevábamos una venda en los ojos que nos hacía tomar decisiones sin pararnos a pensar en las personas de nuestro entorno . En cambio, desde que este virus ha cogido el mando de nuestras vidas, las relaciones sociales han dado un vuelco de 360 grados, haciendo que volvamos a ser las personas que ocupábamos un lugar creando interacciones y relaciones para conseguir un mismo fin, es decir, creando comunidad.

Estos días, podemos observar a la gente en los balcones hablando entre ellas creando un espacio de relación donde preocuparse por el de al lado, algo que no pasaba desde hace décadas. Por otro lado, vemos como los grupos de amigos están más en contacto que antes de la pandemia. Ha aumentado el uso de las redes sociales que nos ha permitido comunicarnos y querer saber más de los demás preocupándonos por su situación, compartiendo momentos de ocio. Antes utilizábamos las mismas herramientas de una manera más egoísta y superficial sin una preocupación clara por nuestro entorno más cercano.

Es hora, de que nos sintamos parte de la sociedad y la cuidemos. Hora de que creemos un territorio en comunidad, que volvamos a ser personas que nos desarrollamos gracias a las relaciones que mantenemos. Hora de dejar ser egocéntricos.

Ha tenido que venir una pandemia para que rememos todos en una misma dirección, dejando de lado las diferencias ideológicas, sociales y económicas, centrándonos en el estado de bienestar de las personas y dándoles sentido al territorio al que pertenecemos.

Hay que continuar creando comunidad y poniendo el foco en el desarrollo de las personas y a las relaciones interpersonales. Para ello es necesario que los agentes de cambio (Colegios, Club deportivos, Organizaciones sociales, Profesionales sociales) de cada territorio tanto formales como no formales creen espacios de relación que ayuden al desarrollo personal.

En conclusión, es hora de coger las actitudes y comportamientos positivos que existían antaño y adaptarlos a nuestra nueva realidad, poniendo el foco en la interacción entre personas, creando espacios de conocimiento y reconocimiento que permitan construir entre todos una comunidad mejor.

Dos miradas en un mismo escenario

Xabier Armentia Maqueda

volleyball-1560578_1920En este pequeño espacio, voy a intentar exponer mi punto de vista sobre la cohesión que tiene dos de los ámbitos que más pasión levantan en mi persona. Por un lado, tenemos el ámbito deportivo, uno de los pilares fundamentales en el recorrido de mi vida y que a día de hoy me sigue acompañando en mi rutina. Por otro lado, mi segunda pasión es la Educación Social; un mundo que no conocía y que después de 4 años estudiando la carrera que le corresponde me ha enseñado a crecer y a evolucionar como persona.

Muchos os preguntareis qué relación pueden llegar a tener el deporte con la educación social, ya que a simple vista en uno desarrollas el físico y en el otro para muchos no está clara su función.

Cabe destacar, que estos últimos años la formación y la práctica deportiva ha cambiado por completo su guion, teniendo en cuenta el estado y la preparación de la persona que la practica y dejando de lado los ítem que el propio deporte trae establecidos. En lo que a la Educación Social se refiere, su guion enseña a la propia persona a ser su herramienta más valida.

Después de hacer este pequeño resumen, podemos encontrar algo de similitud entre los profesionales del deporte y la educación social. Ambos dependen de su cuerpo y mente para poder ejecutar la acción de la mejor manera posible. Para algunos, como es mi caso, el deporte nos ha enseñado y nos ha ayudado a evolucionar y a crecer como personas dejando en nosotros una pequeña huella, haciendo que seamos ahora lo que somos.

La educación social, tiene como objetivo intentar acompañar a personas en una etapa a lo largo de su vida y así darle las mejores herramientas posibles para que el día de mañana pueda caminar de manera autónoma.

Mi pregunta estos últimos años siempre ha sido la misma, si los educadores sociales somos agentes de cambio, y el deporte consigue que las personas maduren y evolucionen, ¿por qué el deporte en manos de los educadores sociales no puede ser también un medio y/o agente de cambio?

Hay muchos expertos, que hablan del deporte como algo negativo, debido a que puede generar comportamientos y crear escenarios desagradables, eso es innegable. Pero bajo mi punto de vista, el problema no lo tiene el deporte, sino el modo en el que se hace uso de él.

Es decir, tenemos dos ámbitos que a priori no tienen nada que ver. Es más, puede haber un número considerable de personas que opinan que son dos miradas de la persona que nunca podrían ir de la mano y están en todo su derecho.

Pero, pienso que estamos ante un momento idóneo de poder hibridar las dos miradas, consiguiendo que la persona aprenda y evolucione mediante una de sus pasiones como puede ser el deporte.

En conclusión, puede que haga esta reflexión debido a que soy un fanático del deporte y de la educación social, y mi sueño sea conseguir ponerlos en el mismo escenario interpretando la misma obra. Pero lo que tengo claro es que son dos ámbitos que, utilizados correctamente, tendrán un impacto social muy importante, logrando un trabajo de prevención, detección y cambio, para ayudar en la evolución y el desarrollo pleno de las personas.

Recomenzar. El club deportivo como agente comunitario

Desde que tengo uso de razón, siempre he escuchado que cada club amateur se ha movido entre la tensión de priorizar su dimensión deportiva, o su dimensión social, o en el mejor de los casos tratando de armonizar ambas.

Cuando empecé a oír hablar de deporte en casa, años 60-70 del siglo pasado, lo habitual era escuchar que los clubs deportivos eran mucho más que pura dimensión deportiva, entre otras cosas porque era lo único que había en los pueblos pequeños-medianos a nivel de oferta de esparcimiento.

Desde mis primeras experiencias en el club, pude comprobar la función social del deporte como práctica que habilitaba la regulación de las emociones de un pueblo. Confirmando por otro lado también que las acciones sociales- culturales a su vez, contribuían a la generación de activos de financiación para el club. Por lo tanto, parece evidente que en esos años 60-70 la mayor parte de los clubs tenían muy presente su dimensión social y su finalidad como agentes de pedagogía cívica aunque muchas veces fuera de un modo inconsciente.

Otro factor característico de ese modelo de clubs amateurs era su carácter multideportivo, con presencia de deportes como atletismo, baloncesto, balonmano, pelota, ciclismo, ajedrez entre otros, más allá del omnipotente fútbol.

Desde este dibujo inicial de mediados del siglo pasado hasta nuestros días sabemos lo que ha venido ocurriendo con este modelo de club amateur. De forma sucinta podríamos afirmar que los cambios producidos en nuestra sociedad en este tiempo como la deriva social individualista de las personas, el incremento exponencial de oferta en él ámbito del ocio- entretenimiento y la monopolización del espacio deportivo por parte del fútbol han acabado consiguiendo de modo generalizado que los clubs pierdan gran parte de su dimensión social en favor de una presencia predominante de su dimensión deportiva y en concreto mayoritariamente monofútbol. (otro día hablaremos del potencial del fútbol como posible agente de cambio comunitario en estos pueblos)

Durante este confinamiento que nos está tocando vivir, las personas podemos comprobar y reflexionar sobre la importancia de la solidaridad, la generosidad, la fraternidad, el compromiso…elementos clave que forman parte del constructo de una Comunidad y que al parecer vamos a empezar a valorar a partir de ahora.

Si esto es así, me atrevo a lanzar la siguiente pregunta: ¿seremos capaces de recomenzar las personas aquellos modelos de clubs del siglo pasado sobre la base de los actuales modelos de clubs deportivos amateurs y adaptarlos a nuestra realidad social actual?

Esta claro que para ello debemos empezar a actuar de modo que los clubs amateur sean nuevamente espacios donde se centren los esfuerzos en el desarrollo de la persona, en difundir valores sociales comunitarios y en brindar servicios a la Comunidad. Es decir, conseguir que el club recupere el foco en su dimensión social, siendo un actor relevante del constructo comunitario.

Me consta que a día de hoy ya existen clubs deportivos amateur donde desde el propio lenguaje y desde las personas que lo componen……..empiezan a variar las miradas entorno a cómo entienden y sienten el club, pasando de una lógica de persona usuaria a una lógica de persona integrante, con un nivel de compromiso social más allá de lo meramente deportivo.

Sobre la base de estas miradas más comprometida de las personas que integran los clubs, los rectores de las entidades tienen una gran oportunidad para trabajar en la nueva construcción de imaginarios sociales abiertos, diversos, igualitarios….cada uno desde su dimensión y capacidad como club.

Hablamos en definitiva de retomar la construcción de un club deportivo amateur donde a partir de un conjunto de relaciones sociales creadas sobre la práctica de un deporte, se construya un espacio de integración y de inclusión para todas las personas de su colectividad, barrio, pueblo, ciudad…

Conectar profesiones y pasiones

Estas reflexiones están apoyadas en mi propia evolución tanto  profesional como personal  donde voy sintiendo que estoy pasando de un claro perfil formativo-profesional inicial de gestor de organizaciones al de una persona cada vez más apasionada por todo lo que tiene que ver con las relaciones humanas y las actitudes y comportamientos de las personas en las diferentes facetas de sus vidas.

En este análisis y más considerando todo lo que estamos viviendo en estos momentos, uno está lleno de dudas, dado que por un lado cuando nos hablan de discursos positivistas como el título de este post , alguien pudiera decir algo como, “ya está éste queriendo reinventar el capitalismo con una mirada absoluta maniquea de las personas y las organizaciones” o, “estamos en las puertas de un nuevo modelo de sociedad y en definitiva de vida, donde el eje central va a dejar de ser el trabajo-la profesión y ese eje va a virar hacia poner el foco en nuestras verdadera pasiones”. Últimamente cuando  comparto esta última visión en mis entornos cercanos siempre se me tilda de  iluso, ingenuo……..

Pero más allá de este mar de dudas, que creo que van a seguir acompañándome en el tiempo, me gustaría compartir a través de estas líneas, algunas inquietudes que rondan desde hace algún tiempo por mi cabeza, en cuanto a la relación de las personas y las organizaciones.

Hasta donde llego, todos en nuestras diversas experiencias profesionales hemos podido comprobar que toda organización lo que ambiciona es que todos los profesionales que la integran vivan y sientan la organización como propia, y es absolutamente lícito que así sea. Pero yo siempre me pregunto en qué medida cada organización se plantea en algún momento vivir y sentir de verdad a cada una de las personas que la integran. Más allá de valoraciones en uno u otro sentido de la evolución que este tema ha ido teniendo a lo largo del tiempo, con mejores y peores prácticas, me consta que hay cada día más organizaciones y personas que se están esforzando en este segundo camino.

Quiero animar a las organizaciones a que realicen un sencillo ejercicio que creo puede ayudarles para ahondar en la relación con sus profesionales.

En qué podría consistir este ejercicio:

  1. Conocernos y reconocernos. Toda organización como un primer paso esencial, independientemente de su tamaño (hay maneras de poder hacerlo), debe conocer de verdad a todas y cada una de las personas que las integran porque como siempre se dice “si nos conocemos, no nos reconocemos”.
  2. Construir y completar a partir de la recogida de información realizada en esa fase de conocimiento de verdad de las personas, un mapa de pasiones-aficiones de las personas de la organización. Identificando zonas comunes, periferias…….
  3. Diseñar, impulsar, facilitar dentro de la organización espacios donde directa o indirectamente estas pasiones de las personas se hagan y/o estén presentes.
  4. Por último y para mí básico y fundamental para iniciar un nuevo camino en la relación organización-personas, personas-organización, poner en marcha acciones concretas planteadas o sugeridas desde esos nuevos espacios por las propias personas de la organización.

Como se puede comprobar más allá de planteamientos maniqueos o no, o más allá de ingenuidades, estoy convencido que cualquier organización que inicie este sencillo ejercicio  va a estar más cerca  de que las personas que la integran empiecen a vivir y sentir el proyecto organizativo de un modo diferente a como lo estaban  viviendo hasta el momento.

Y esto no es otra cosa que abrir nuevos espacios de relación entre la organización y las personas, las personas y la organización que estoy convencido impulsarán un desarrollo humano más sostenible de las organizaciones y las personas, redundando a su vez en un mayor acercamiento hacia la obtención del propósito del proyecto organizativo.

Relaciones Sociales y Deporte.

Si uno lee diferentes publicaciones entorno a cómo se construyen o se establecen las relaciones sociales entre las personas, se encuentra con preguntas del tipo: ¿Qué capacidad y espacios tenemos de conocernos a nosotros mismos? ¿Cómo vamos a poder estar bien y construir una relación sana, estable y duradera si existe un desconocimiento casi completo de la otra persona? ¿Cómo vas a construir una relación con una carencia de confianza?

En este ámbito relacional, la principal dificultad está en que las personas no llevamos escrito en la frente cuáles son nuestras “condiciones” sobre nuestro particular modelo del mundo y sobre nuestras expectativas en las relaciones con otros. Y, por ello, es evidente que debemos construir espacios de relación adecuados y darnos un margen de tiempo para conocer en mayor profundidad a la otra persona, e incluso, a veces, a nosotros mismos.

Si analizamos las condiciones básicas para una relación nos podemos encontrar entre otros con los siguientes aspectos:

1. Autoconocimiento. Debes tener una idea bastante clara de lo que eres, de los valores que son importantes e irrenunciables para ti.

2. Conocimiento del otro. Conocer cuáles son los valores que rigen su vida, su visión de la vida y de sí mism@, sus comportamientos, etc;.

3. Reconocimiento. Dale tiempo. Ármate de paciencia, no corras, pues no estás en ningún concurso. El mundo no se acaba, si persistimos en la relación la mayor parte de las veces seguro que encontramos lo que buscamos.

4. Autenticidad. Cuando te encuentras con alguien, muéstrate tal como eres, expresa con sinceridad tus opiniones, gustos, objetivos, y expectativas en tus relaciones.

5. Generosidad y Templanza. Piensa sólo en establecer relaciones donde ambas partes os sintáis valiosos, reconozcáis y aceptéis vuestras diferencias, admiréis vuestras fortalezas, y os sintáis comprometidos en el tiempo en mantener una relación basada en el respeto y la confianza.

Si ahora giráramos la mirada hacia el mundo del Deporte nos vamos a encontrar que por su propia naturaleza el deporte trata de la participación, la inclusión y la ciudadanía. Se afirma que está evidenciado que el Deporte une a los individuos y a las comunidades superando en la mayor parte de los casos, entre otras, las barreras culturales y étnicas. Conocimiento

Si a esto unimos que el Deporte entendido en un sentido amplio (todas las formas de actividad física que contribuyen al buen estado físico, al bienestar mental y a la interacción social) proporciona un espacio para aprender habilidades tales como la disciplina, la confianza y el liderazgo y enseña principios básicos como la tolerancia, la cooperación y el respeto. Autoconocimiento y Generosidad.

Que además los programas de Deporte sirven como herramienta eficaz para la movilización social, para la participación voluntaria y ofrecen oportunidades para el juego y la expresión personal también para todas aquellas personas que disponen de pocas oportunidades en sus vidas. Autenticidad y Reconocimiento

Parece evidente que podemos llegar a afirmar, que si los clubs y/o las entidades deportivas de nuestros territorios ponen verdaderamente el foco en el concepto de “deporte para todos” donde el énfasis se ponga en la participación y la inclusión de todos los grupos de la sociedad y nos olvidamos de los aspectos negativos del Deporte que también los tiene ( la violencia, la corrupción, ladiscriminación, el vandalismo, el negocio exacerbado, las trampas y el abuso de drogas) estaremos contribuyendo, de un modo activo, a la construcción de comunidad y al desarrollo humano sostenible.

Un modelo de desarrollo donde, si el Deporte pone el foco en su sentido comunitario y en todos los aspectos positivos señalados anteriormente, se impulsen nuevos procesos relacionales que van a poder ayudar de forma directa e indirecta a las personas en el desarrollo de nuevas relaciones, creando relaciones sociales y conexiones y mejorando la comunicación entre los individuos y entre los grupos fomentando de este modo una mayor integración y cohesión social.

En definitiva si desde los clubs y/o entidades deportivas trabajamos para que el Deporte movilice en sentido amplio a las personas y promueva su implicación activa en la comunidad, estaremos enriqueciendo la construcción de la vida social y del desarrollo comunitario, potenciando y fortaleciendo a su vez el tejido social en cada territorio.

Nuevos modelos de relación entre las entidades-proyectos deportivos y las organizaciones empresariales

Cuando hace un año decidí emprender una nueva aventura en solitario estaba lleno de ilusión y expectativas pero también lógicamente lleno de dudas y preguntas. Tras tener no pocas conversaciones con todo tipo de agentes públicos- privados, empresariales- deportivos, sociales- culturales estoy, si cabe, más convencido de que hay todo un camino para explorar en la relación entre entidades-proyectos deportivos y organizaciones preferentemente empresariales, aunque no sólo.

Todavia a día de hoy, en la mayor parte de los casos cuando se plantea algún tipo de relación entre entidades deportivas y organizaciones empresariales, a todos nos viene a la cabeza rápidamente la palabra “ patrocinio “ y en su caso y de manera más reciente la palabra “ responsabilidad social corporativa” donde en ambos casos el principal objetivo de las organizaciones tiene más que ver con agentes- factores exógenos a las organizaciones empresariales que con agentes- factores endógenos. En ambos casos, el foco está puesto en los clientes, mercados, sociedad en general, medios de comunicación,……y por lo tanto, los objetivos, estilos, metodologías que conforman y configuran esa relación entre deporte-actividad física y empresa están más fundamentados en conceptos de marketing, comunicación, si cabe, estrategia, relaciones institucionales….

Desde mi punto de vista, el cambio y la posible innovación a la hora de construir nuevos modelos de relación comenzará  en cuanto entendamos  que todas las organizaciones ,sean del tipo que sean,son organizaciones sociales, por lo tanto comunidades de personas, con sus culturas, valores, tradiciones, actitudes, comportamientos, rituales, intereses, modelos de transmisión de conocimiento , conflictos, rasgos de identidad…….

No hace mucho hablando de estas “ tonterías “ con un buen amigo y de algunos ejemplos de relaciones clubs- empresas le decía “ la actual relación en clave de patrocinio normalmente simplificando consiste en vallas publicitarias, programas, anuncios, entradas para clientes, acceso a palco……” todo ello lógicamente con un enfoque cliente- mercado que no pretendo para nada cuestionar, pero que él me reconocía que en gran parte de los  casos hay demasiada inercia. Es más, me decía que a veces es tremendamente complicado llevar a los clientes al palco, ya que la mayor parte de ellos no están entre nosotros. En este mundo global en que vivimos o bien son americanos, chinos, ……con lo cual no están por aquí un fin de semana cualquiera y el resultado final es que el palco hay días que puede quedarse hasta casi vacío, pero siempre habrá  un impacto de notoriedad y comunicación, insistía mi amigo.

Yo por mi parte, que una gran parte de mi vida profesional la he dedicado a temas de comunicación, le reconocía, como no podía ser de otro modo, la importancia de estos aspectos para el desarrollo del negocio de las organizaciones, pero a continuacion le plantee la siguiente pregunta ¿Te has dado cuenta de quien llena las gradas de ese mismo acontecimiento deportivo del club patrocinado?

Tras pensar unos segundos me responde, los trabajadores de la empresa.  A continuación mi comentario fue, si esto es así parece evidente que puede haber una oportunidad de poder generar nuevos modelos y espacios de relación entre la entidad deportiva y la organización empresarial partiendo de poner el foco en esas personas y sus entornos. Todo ello apoyándonos en muchos de los aspectos anteriormente señalados en referencia a ambas organizaciones entendidas como organizaciones sociales : sus culturas, valores, tradiciones, actitudes, comportamientos, rituales, intereses, modelos de transmisión de conocimiento , conflictos, rasgos de identidad…….

Volvemos a hablar de la mal llamada “tecnología social” y de las posibilidades de aprendizaje, desarrollo e innovación cruzada que se podrían dar entre ambas organizaciones.

Si nos pusiéramos a trabajar con un folio en blanco, equipos de estrategia y gestión de personas de muchas organizaciones y equipos de entrenadores, gestores de entidades deportivas, contando de un modo natural con la participación de las personas trabajadores de la empresa y con un agente que desarrolle un rol de mediación que permitiera articular lenguajes, metodologías y herramientas, estaríamos iniciando la construcción de nuevos modelos y estilos de relación entre organizaciones deportivas y organizaciones empresariales.

Estoy convencido que este modo de relación Deportivo- Empresarial  nos permitiría generar programas, acciones, actuaciones internas y externas que iban a contribuir a facilitar e impulsar muchos de los procesos de desarrollo y/o transformación social y cultural en el que están inmersos muchas de nuestras organizaciones empresariales. A partir de este momento, podríamos comenzar a hablar de un nivel de relación e implicación absolutamente diferente entre esa organizacion empresarial y esa organización deportiva.

Para mí este el principal aspecto innovador que puede contribuir a cambiar o, si cabe, a evolucionar los actuales modelos de relación  entre entidades-proyectos deportivos y el resto de organizaciones: entender las organizaciones como organizaciones sociales poniendo el foco en las personas que las integran y sus entornos, para desde ahí construir modelos y estilos de relación nuevos y diferentes entre empresas y entidades deportivas.